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Categoría: Nacional

Mis comentarios sobre política nacional, irán aqui

Deben irse

Por lo visto nos toca estar encerrados hasta mediados de mayo, y con madrileños, vascos y de otras comunidades (aunque no todos y ni siquiera la mayoría) escapando de madrugada, como desvela El País, para poner en peligro a los demás. Todo muy solidario, pero no deja de ser el fiel reflejo de un país que tiene como Presidente a Pedro Sánchez, de vicepresidente a Iglesias, y a una oposición que tampoco está a la altura. Con Sánchez, y su vocación dialogante que no se la cree ni él, Iglesias intentando aprovecharse para poner en práctica sus políticas populistas que le acerquen, aun más, al poder, y sembrando odio junto con VOX; y el PP, con los peores dirigentes en 40 años, a España le esperan momentos duros. No cabe duda que necesitaremos de todos, menos de Iglesias y Sánchez. Ellos deben irse.

Nadie podía hacer suponer a 1 de marzo lo que nos venía encima, aunque pagamos un Gobierno y expertos para ello pero, igual que no le sirve de excusa a este Gobierno, no puede servir para justificar a los votantes. Tenemos que reflexionar. A los políticos los votamos, no salen por generación espontánea, y hoy empezamos a darnos cuenta que, votar según que cosas y solo porque no ganen otros, en lugar de colocar a los mejores, sirve para encumbrar a los que asustan más. Con la peor clase política de nuestra historia para hacer frente a la peor crisis sanitaria, y no sé si económica, de los últimos 100 años ¿Qué podía salir mal?

Cambien el nombre al PSOE

Este PSOE es el de la vergüenza y el deshonor y no merece seguir llamándose así. Hoy, al aplaudir a Bildu tras meterse con el Rey y el Poder Judicial que persiguió terroristas, se han colocado en la misma cloaca que los amigos de estos. Al aplaudir a los que no hace mucho financiaban a los pistoleros que mataban a sus compañeros, han tocado fondo y se colocan fuera de los partidos que están dispuestos a defender la Constitución. Cambien el nombre al PSOE pues este no es aquel partido que negocio reconstruir un país roto por cuarenta años de dictadura.

Pedro Sánchez hace bueno a Fernando VII, monarca que voló el régimen Constitucional de 1812, porque al menos el Borbón menos dotado de cuantos ha dado nuestra historia, lo hizo de frente y no de espaldas a España. Tendremos Gobierno, pero uno que dará mucho asco.

Es una pena que no haya un solo socialista decente y con dignidad que anteponga los intereses del país a los de su mezquino líder. Esto que la ignorante de Adriana Lastra dice que es alentar un tamayazo, no es más que la petición desesperada que evite que el país caiga en manos de quien lo quiere destruir. Buscamos un Diputado con dignidad entre 120 que, hasta ahora, han demostrado no tenerla.

Orgullosa derechita cobarde

La verdad que cada día me sorprendo más con estos nuevos partidos que surgen para canalizar el, a veces, más que normal descontento de los votantes con los partidos tradicionales. Quizás  se haya perdido esa conexión con la realidad y los nuevos chicos del barrio hayan sabido llegar mejor a sus inquietudes, pero los que somos derechita cobarde, en palabras de ese Mesías con barbita  y caballo, está claro que tenemos más que aportar que esos John Wayne venidos a más.

Ser derechita cobarde para el señor de VOX es aplicar la Ley, respetar la Constitución y a las personas. Es respetar al que piensa distinto para poder elegir desde una posición de igualdad lo mismo para mí. No necesitamos un anuncio propio de las pelis de las sobremesa de 13TV para trasmitir nuestro mensaje, y lo más importante, nuestras medidas para mejorar España. Tenemos la experiencia de nuestro lado y, lo más importante, un curriculum más amplio que las dos líneas que ocupa el de Abascal.

El concepto “derechita cobarde”, repetido igual que Coca Cola en su día con el “Sensación de vivir”, dura lo que se tarda en entrar en Google y comprobar que todas las afirmaciones del señor Abascal son mentira, inexactas o auténticas estupideces. Cojamos las estadísticas sobre denuncias falsas en Violencia de Genero o las ventajas de tener una escopeta bajo la cama, y vemos como ninguna aguanta un mínimo escrutinio racional ni se escapa de formar parte del argumento de una tira cómica.

Con lo guapo no se come.

Tengo una amiga que siempre repite lo mismo: “Con lo guapo no se come”, cuando se trata de valorar la apariencia de una persona. La verdad que sobre el papel es una reflexión saludable, pero es innegable que la primera toma de contacto con una persona (vale para una prenda, zapatos, piso de alquiler o a comprar, lo que sea) es visual, y de ahí que lo que nuestros ojos ven, nos inspira una primera impresión.

Pedro Sánchez debió pensar lo mismo a la hora de idear su gobierno. La primera impresión tiene que ser buena, que impacte. Intentó lo mismo que cuando te preparas para la primera vez que quedas con alguien a quien quieres impresionar o cuando vas a una entrevista de trabajo. Buscas que tu primera impresión, y la que se fije al principio, sea la buena, sea lo guapo. Y he de decir, que durante buena parte de la mañana lo ha conseguido.

Comienza la fiesta.

El día de la toma de posesión de Pedro Sánchez como Presidente, publica Expansión: El programa económico de Sánchez: subida de impuestos de 6.500 millones. De ser cierto, y no faltar a su palabra una vez más, empieza la fiesta (y la compra de votos) a cargo del contribuyente.

Entre las medidas propuestas para aumentar la recaudación, el socialista propone lo fácil, más impuestos. Subidas de 10 céntimos el Diésel, mayores tipos a quien se esfuerza y triunfa, mayores tributos a las empresas para que no se les ocurra tener más dinero para invertir en expandirse, crecer y generar empleo, en lugar de entregárselo al Estado para que los distribuya entre sus caladeros de votos.

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