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Autor: Manuel Menéndez

Nacido el 5 de julio de 1977, en la actualidad soy Asesor Jurídico en Educación, Deportes y Salud Pública en el Ayuntamiento de Oviedo, y opositor a Funcionario de la Administración Local con Habilitación de Carácter Nacional, categorías Secretaría de Entrada y Secretaría - Intervención.

Explicación del conflicto de los Centros de Día de Asturias para Dummies

Es muy triste tener que escribir esto y tenía pensado no meterme, pero me veo obligado por la impresionante campaña de desinformación desde la parte empresarial (que lo entiendo aunque no lo comparta, es su papel) pero que me indigna cuando los propios sindicatos participan de ella y cuando gente desinformada, o solo a medias, se cree con la capacidad de opinar (no voy a decir derecho pues cualquiera puede hacerlo, faltaría más) sin conocer las dos caras de la moneda.

Pero sobre todo me indigna ver a ex compañeros, o que lo dicen ser, atacando a otros y criticando una movilización de la que se van a beneficiar todos. La ignorancia es justificable, la maldad no.

De haber seguido Fontaniella.

El próximo 26 de mayo los ayuntamientos tienen que pasar la reválida de las urnas y creo que es el momento de corregir el fallo que por la traición de algunos supuso el cambio de José Luis Fontaniella por lo que hemos tenido estos cuatro años. La candidatura del Partido Popular es, tanto hoy como entonces. la más fuerte, con mejor criterio y programa, de cuantas concurren el 26M, y la única que puede devolver el color a una Cangas del Narcea gris.

Quiero agradecer en esta entrada la confianza depositada estos cuatro años en mi por José Luis Fontaniella y desearle, porque su suerte es la de todos, que sea el próximo alcalde. Motivos no nos faltan para desearlo, sobre todo, porque tenemos el ejemplo penoso de estos cuatro años de mentiras, sectarismo y abandono. Cuatro años de beneficio personal para unos pocos y de dejadez para el resto.

Mentiras sobre el IBI

Es triste pero, en cuatro años casi que llevamos de José Víctor como alcalde, verdades pocas o ninguna. La última farsa con la que intenta confundir a los cangueses y tapar su desprecio por los vecinos o su incompetencia de gestión (a veces cuesta diferenciar que le sucede) es con el IBI. El alcalde vierte en una nota de prensa una sarta de mentiras, como se puede leer en el blog de J.R. Mera de Acebo y Jara, fácilmente desmontables, como se verá si hay la paciencia suficiente.

La existencia de una nueva ponencia de valores, en este caso, solo significa que teniendo 3 años para estudiar esas bonificaciones, como todo lo que ha sucedido este periodo, no lo ha hecho y le ha pillado el toro electoral. Estaba avisado por el Partido Popular pero, en 2015, aún faltaban cuatro años para las elecciones.

Su última gran mentira, el IBI, evidencia la mala suerte que tuvo el Concejo al ser decisivos los poco más de 350 votos del señor sin palabra, hoy en el PSOE, para poner de alcalde  a  José Víctor y amigos. Con otro, se hubiera reducido hace 4 años y hoy no tendríamos que aguantar estas patrañas.

Orgullosa derechita cobarde

La verdad que cada día me sorprendo más con estos nuevos partidos que surgen para canalizar el, a veces, más que normal descontento de los votantes con los partidos tradicionales. Quizás  se haya perdido esa conexión con la realidad y los nuevos chicos del barrio hayan sabido llegar mejor a sus inquietudes, pero los que somos derechita cobarde, en palabras de ese Mesías con barbita  y caballo, está claro que tenemos más que aportar que esos John Wayne venidos a más.

Ser derechita cobarde para el señor de VOX es aplicar la Ley, respetar la Constitución y a las personas. Es respetar al que piensa distinto para poder elegir desde una posición de igualdad lo mismo para mí. No necesitamos un anuncio propio de las pelis de las sobremesa de 13TV para trasmitir nuestro mensaje, y lo más importante, nuestras medidas para mejorar España. Tenemos la experiencia de nuestro lado y, lo más importante, un curriculum más amplio que las dos líneas que ocupa el de Abascal.

El concepto “derechita cobarde”, repetido igual que Coca Cola en su día con el “Sensación de vivir”, dura lo que se tarda en entrar en Google y comprobar que todas las afirmaciones del señor Abascal son mentira, inexactas o auténticas estupideces. Cojamos las estadísticas sobre denuncias falsas en Violencia de Genero o las ventajas de tener una escopeta bajo la cama, y vemos como ninguna aguanta un mínimo escrutinio racional ni se escapa de formar parte del argumento de una tira cómica.

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