Este PSOE es el de la vergüenza y el deshonor y no merece seguir llamándose así. Hoy, al aplaudir a Bildu tras meterse con el Rey y el Poder Judicial que persiguió terroristas, se han colocado en la misma cloaca que los amigos de estos. Al aplaudir a los que no hace mucho financiaban a los pistoleros que mataban a sus compañeros, han tocado fondo y se colocan fuera de los partidos que están dispuestos a defender la Constitución. Cambien el nombre al PSOE pues este no es aquel partido que negocio reconstruir un país roto por cuarenta años de dictadura.

Pedro Sánchez hace bueno a Fernando VII, monarca que voló el régimen Constitucional de 1812, porque al menos el Borbón menos dotado de cuantos ha dado nuestra historia, lo hizo de frente y no de espaldas a España. Tendremos Gobierno, pero uno que dará mucho asco.

Es una pena que no haya un solo socialista decente y con dignidad que anteponga los intereses del país a los de su mezquino líder. Esto que la ignorante de Adriana Lastra dice que es alentar un tamayazo, no es más que la petición desesperada que evite que el país caiga en manos de quien lo quiere destruir. Buscamos un Diputado con dignidad entre 120 que, hasta ahora, han demostrado no tenerla.

“Padres de la Constitución”

Este PSOE se cree heredero de aquel socialismo que ansiaba democracia y que participó, junto con Alianza Popular, Partido Comunista, UCD y nacionalistas catalanes, en el diseño constitucional que hoy quieren hacer saltar por los aires. La Ponencia que redactó la Constitución que luego negociaron Guerra y Abril Martorell en lo que se denominó el Pacto del Mantel, estuvo formada por, entre otros, Manuel Fraga Iribarne y Gregorio Peces Barba.

Si escucharan a Guerra, artífice y protagonista de aquella etapa, no votarían a Sánchez, ser despreciable que destruye todo lo que toca. No puede este PSOE reconocerse heredero de aquellos que lucharon por su libertad exiliados, muchos de ellos, cuando gentuza como Adriana Lastra, que antes que formarse decidió crecer apuñalando compañeros, ataca a las administraciones públicas y desconoce los fundamentos básicos de un Estado de Derecho.

No pueden ser herederos de aquellos socialistas personajes como Carmen Calvo, Doctora en Derecho que miente a sabiendas (Adriana es ignorante, pero esta es mala), y que es una macarrilla que se apropia del feminismo y de cualquier causa que dé votos. Allí dónde haya que mentir sin vergüenza, si Sánchez está ocupado mandan a Doña Carmen.

No lo puede ser una fiscal sectaria, como Dolores Delgado, machista y amiga de prevaricadores, que presiona a órganos que necesariamente han de ser imparciales y ajustar su comportamiento a Derecho, como la Abogacía del Estado o la Fiscalía, para sus beneficios personales. Ser Ministra o ser Presidente no constituye un interés general sino particular.

Tampoco puede ser heredero alguien como Marlaska que, bien traiciona sus convicciones o bien nunca las tuvo y nos engañó a todos. No puede ser heredero de aquel socialismo constitucional alguien que fabrica informes tras jalear agresiones contra partidos de la oposición, sucedió con Ciudadanos y el Orgullo 2019, o que colabora a la hora de abandonar a más de la mitad de catalanes y todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Cataluña cuando los fascistas, los de verdad con los que se van a dormir, incendian Barcelona.

En el caso de Montero, andaluza que estuvo en los Gobiernos de los ERE (esos que son cosa del pasado pero que tuvieron a dos ministras actuales, Doña Carmen y Montero), si tiene más conexión con Guerra por eso de que los dos miraron para otro lado mientras algunos saqueaban las cajas públicas, pero comparte catadura moral, más bien ninguna, con este socialismo actual. Ha sido una de las principales valedoras de la intervención de Andalucia, no sea que generen empleo dónde ellos dejaban paro, y en el chantaje ruín y rastrero a las Comunidades Autónomas para que Sánchez fuera presidente.

Y mucho menos puede ser heredero de un socialismo que le repudia, solo hay que oír a Guerra o Leguina, un Presidente mentiroso como Sánchez que de estar en  cualquier otro país no el dejarían pasar de los Leones del Congreso. Un candidato que miente con tanta frecuencia, soltura e impunidad que revuelve las tripas a cualquiera que no aspire a medrar en ese partido que quiere ser heredero del PSOE, y que por honradez, deberían cambiarle el nombre, no puede compararse con aquellos hombres de Estado.

Cambien el nombre al PSOE porque son demasiadas cosas las que separan aquel partido de este.

La tesis copiada o hecha por funcionarios de Ministerios, pagar al negro que le ha escrito el libro, nada más y nada menos que la Secretaria de Estado para la Marca España, un sueldo público; o haber aprobado más de 44 Decretos Ley en  6 meses, toreando al Congreso (y por lo tanto al pueblo español en él representado), se queda pequeño por lo que está por venir.

El martes tendremos, si alguien honrado no lo evita, un Presidente que ha puesto España en manos de quien nos quiere que vaya mal y de los que asesoran y ven un ejemplo, a dictadores que han oprimido a su pueblo y dejado sus países como un solar. El que no podía dormir con Iglesias en  el Gobierno, nos obligará a todos a comprar Lexatin.

La Moncloa no vale tanta traición y España no se merece un Presidente como Sánchez. Volvemos a etapas grises de nuestra historia con la diferencia que en el Siglo XIX podíamos echar la culpa a otros, mientras que ahora es solo nuestra por votar esta basura.

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