Es muy triste tener que escribir esto y tenía pensado no meterme, pero me veo obligado por la impresionante campaña de desinformación desde la parte empresarial (que lo entiendo aunque no lo comparta, es su papel) pero que me indigna cuando los propios sindicatos participan de ella y cuando gente desinformada, o solo a medias, se cree con la capacidad de opinar (no voy a decir derecho pues cualquiera puede hacerlo, faltaría más) sin conocer las dos caras de la moneda.

Pero sobre todo me indigna ver a ex compañeros, o que lo dicen ser, atacando a otros y criticando una movilización de la que se van a beneficiar todos. La ignorancia es justificable, la maldad no.

Yo ahora estoy desvinculado del sector de forma activa (estoy de excedencia) y no trabajo ya en un centro de día, por lo que puede ser visto como muy cómodo lo que voy a decir. En primer lugar , me siento orgulloso de mis compañeros (20 años en un Centro de Día me da para que 6 meses después todavía pueda considerarlos así) y de que estén peleando por lo suyo.

Y si son cuatro gatos, serán de los peleones pues parecen qué molestan. Se dice que no hay peor cuña que la de la misma madera, y es cierto en este caso. Entre sindicatos de los que hablaré, y compañeros que atacan a los que tienen el valor de luchar por lo suyo, se puede explicar muy bien el eterno problema del sector y el por qué los sindicatos apesebrados llevan jugando con nuestro pan 20 años con total impunidad.

Puedo entender a la empresa. La subida es un coste con el que no cuentan y que el contratista (Principado de Asturias) no va a asumir incrementando el precio del contrato, pero también hay que entender a los trabajadores, auténticos sufridores de una situación que, contrariamente a lo que sostienen, no han generado ellos (o nosotros, que yo estaba ahí) sino los sindicatos que firmaron algo totalmente distinto a lo aprobado y a lo exigido por la inmensa mayoría de los trabajadores de Centros de Día de Asturias. Algunos si de verdad estuvieron y tienen pensamiento propio podrán recordarlo. El conflicto es con Gerusia pero porque tiene centros de día y un comité que no está controlado por UGT y CCOO. No es personal, solo son negocios.

También debería reconocer que, al igual que yo reconozco sin ambages que ha sido la mejor para la que he trabajado, no puede pretender que esta situación de calma y pasividad se mantuviera en el tiempo. Ella también está en el medio de una chapuza monumental de los sindicatos, pero cada uno tiene que aguantar su rol y posición. Nadie quería esta huelga.

Un poco de historia para entender la situación.

Los trabajadores de los Centros de Día de Asturias se encontraban vinculados al Convenio de Ayuda a domicilio y servicios afines (concretamente en los afines). Éramos la parte débil de un convenio heterogéneo que regulaba actividades tan distintas como las de las trabajadoras del Servicio de Ayuda  a domicilio municipal y la nuestra. Además, como se encargaron de repetir desde los sindicatos y empresas, éramos poquitinos, por lo que no será fácil deducir que no teníamos ni voz ni voto en la regulación de nuestras condiciones laborales.

Pero hasta los poquitinos se cabrean. La gota que colmó el vaso de los Centros de Día, o mejor dicho, el punto de inflexión, fue el convenio colectivo suscrito en 2014. En ese convenio, por resumir, se aprobó una rebaja de salario de 20 € mes con la oposición de los centros de día pero el voto favorable de Ayuda a domicilio porque, entre las cosas que se negociaban, a Ayuda a domicilio (legítimamente hay que decir) había algunas que les perjudicaban, pero qué, en realidad, solo afectaban a ese servicio. . Éramos la parte débil en una relación jurídica y pagamos las consecuencias de negociaciones que no iban con nosotros porque, como es fácil deducir, no somos lo mismo, tenemos nuestras peculiaridades y, por lo tanto, de ahí que empezáramos a explorar la posibilidad de otro marco regulatorio.

Otro ejemplo sangrante es el trato a los técnicos. Tanto Psicólogos como Terapeutas Ocupacionales tienen salarios infinitamente más bajos que en, por ejemplo, el convenio nacional por el simple hecho de que no hay nadie negociando (recordar que somos la parte débil de la relación). Y no es teórico, si el terapeuta tiene un plus que no tienen los psicólogos a pesar de ser unos licenciados y otros Diplomados es porque en la mesa de negocaciación había un Terapeuta y no un psicólogo. Así se negoció.

La diferencia salarial entre un psicólogo acogido al VI convenio de dependencia y otro por el convenio de Centros de Día es de más de 200 €.

Por lo tanto, desde los centros de día, lo único que pedíamos era un Convenio Colectivo que nos represente a nosotros y nuestras peculiaridades. Queríamos un marco regulatorio correcto y justo en el que nosotros pudiéramos decidir o por lo menos tener voz y voto. Se propuso a los trabajadores y mayoritariamente, por dos veces porque la primera no les valió, se aceptó

Pero no éramos unos locos y unos inconscientes. Lo que se exigió a los sindicatos fue que se abriera una mesa de negociación de un convenio propio para centros de Día y, mientras tanto, mantener las condiciones del convenio colectivo de ayuda a domicilio. Era algo fácil de entender pero, una vez más, tanto CCOO como UGT no entendieron, no quisieron entender o buscaron darnos una lección jugando con el pan de nuestros hijos (en mi caso esto es un decir, pero se entiende).

Cuando se votó mayoritariamente la salida del Convenio se nos dijo que manteníamos las condiciones laborales y el convenio de ayuda a domicilio mientras no se negociara uno. Hablamos de finales de 2017.

En 2018 se firma y publica el nuevo convenio de Ayuda a Domicilio y, cual es nuestra sorpresa que meses más tarde descubrimos, leyendo el acta del SASEC en que se pusieron las condiciones de nuestra salida que nos dicen que se nos desvinculaba y punto. Nada de las condiciones de salvaguarda que habíamos dicho a los sindicatos y nada de lo que los sindicatos dijeron que habían pactado en el SASEC.

Ni media palabra de nuestras condiciones ni nada de lo dicho en la asamblea en que se votó la desvinculación. Una vez más CCOO y UGT se la habían vuelto a jugar a todos los trabajadores, y no sería la última.

La actitud sindical daría para varios volúmenes de deslealtad. Nunca han mirado para el sector y desde el minuto uno han intentado domarnos haciendo todo lo posible por hundirnos y tirarnos como salvavidas volver al Convenio de Ayuda a Domicilio. Han mentido, manipulado, enfrentado a trabajadores con otros (en mi caso particularmente) y todavía, a día de hoy, siguen estorbando diciendo a trabajadores que una huelga completamente legal y con todos los permisos en regla, como se está desmostrando, era ilegal para que no la secundaran. Nos tienen miedo porque no nos controlan, y por eso nos atacan. Quien nos acusa de hacer seguidismo a los sindicatos miente o está desinformado.

Pero lo triste ya no es solo la actitud, sino también la capacidad. En CCOO ponen a un señor que es guardia de seguridad y que no tiene ni puñetera idea de como funciona un Centro de Día, no conoce las ratios, jornadas ni el trabajo. Es el primer sindicalista que conozco que cuando le dices que quieres ganar más te suelta que él “no tiene culpa de tu situación personal”, así con un par y sin anestesia ¿Será por qué él no cobra por este convenio?

Y en UGT la cosa no mejora. Por un lado a una señora que cuando vas a reuniones con el Principado de Asturias se pone del lado de la consejera y no de los trabajadores en asuntos, por ejemplo, como la apertura los sábados. Eso tampoco lo cuentan ¿Verdad?

Nos llamarán mentirosos, pero lo nuestro se ve en las asambleas  abiertas que hemos hecho. Nunca hemos hecho una sola “reservada”, nunca hemos ocultado y hablado para unos pocos y siempre hemos dado la cara. Ellos no pueden decir lo mismo.

Y como lo nuestro siempre público y transparente tengo la conciencia tranquila. Si preguntas a los trabajadores que fueron a asambleas como CCOO nunca quiso pedir el dictamen de la paritaria sabiendo que era un trámite ineludible para cualquier acción judicial. También dirán como cuando por fin se hace, y en plena votacion sobre si volver o plantear conflicto (es fácil pensar por cuál hacían campaña ellos), mienten diciendo que no hubo acuerdo cuando lo que no hubo fue reunión porque llevan un atraso cojonudo en el estudio de los asuntos.

UGT fue a una reunión preparatoria del convenio sin propuestas y, junto con CCOO, a las reuniones al SASEC lo mismo. Solo USO, y por el comité de Gerusia, llevó alguna idea para intentar conciliar y negociar algo que satisficiera a ambas partes.

La postura de los “grandes” era en cuanto ofrecieran algo cogerlo, y ese algo era el volver al de Ayuda a Domicilio. Estaban a la espera de ello y cuando se les chafa, entonces mienten con propuestas ilusorias y culpan a los demás por intentar negociar, que para eso se va al SASEC. Dicho esto, cuando se votó los trabajadores fueron claros respecto a volver al convenio anterior y se manifestaron por el conflicto colectivo, y hasta ahí hubo que esperar más de un año para ver algún resultado.

Dicho esto, y volviendo al inicio. El por qué de esta huelga.

Esta huelga es fruto del cansancio y agotamiento ante la inacción sindical, la postura empresarial de no hacer nada y la comodidad en que vive la Administración Pública del Principado de Asturias fingiendo que las condiciones laborales de las personas que sostienen sus centros de día no va con ella.

Se intentó un Convenio colectivo y la patronal se cerró en banda. Se intento negociar entrar el nacional en condiciones flexibles para las empresas y lo mismo ¿Qué pretenden? ¿Qué quieren?

Si no estas dispuesta a negociar al final el trabajador solo tiene el recurso de la huelga legal y ojalá se pudiera convocar en todo el sector y todos los centros de día, pero como Comité de Gerusia solo puede convocarlo en una empresa. Para el resto se necesitan a otros comités o a los sindicatos mayoritarios qué nos quieren mal.

La situación de mis ex compañeros es de auténtico abandono congelación de condiciones. Se lleva sin incrementos salariales desde 2017 y estamos en 2019 con visos a seguir igual. Las promesas de un nuevo pliego son vacías porque no se sabe que empresas lo gestionaran y en la situación actual existe mucha incertidumbre. Bastante han aguantado mis ex compañeros en estas situación y bastante tienen que aguantar con sindicatos mamporreros para que haya gente, quiero pensar por falta de información o sesgada, que todavía los pongan como estándar de conducta y los defiendan.

La empresa ha hecho propuestas, cierto, pero no dejan de ser vacuas.

En cuanto a que el Principado de Asturias te prohíbe subir salarios, solo puedo decir que eso no es lo que dice el pliego sino solo que le consultes si lo quieres hacer (bastante mal me parece, y personalmente impugnaría esa cláusula del pliego porque en mi empresa con mi personal haré lo que me plazca y no lo que diga un político, pero es otra discusión y que no viene a cuento ahora) y la de volver a abrir la mesa de negociación está muy bien que lo proponga, pero en eso estábamos en 2018, y en mes y medio estaremos en 2020.

La primera “traba” tiene fácil solución, acuerda una subida y consulta al Principado. Si no lo concede, tranquila porque entonces el malo será otro y la presión cambiará de calle.

En cuanto a la segunda, queremos y queríamos un convenio propio, pero hoy se está en subsistir. Mis compañeros piden una subida mínima para recuperar un poco de poder adquisitivo perdido por culpa de sindicatos traicioneros y empresas sin voluntad.

Esta es la situación de los trabajadores de Centros de día, y los motivos de sus movilizaciones. Seguro que me olvido algo, y no faltará quien tenga un punto de vista distinto, pero si garantizo que es cierto. Quien quiera puede seguir haciendo el juego a los sindicatos que difaman a compañeros porque no tragan con lo suyo, pero allá cada uno y su conciencia.

Y no quiero despedirme sin mandar un abrazo irónico a todos esos directores y trabajadores sociales que coaccionan a los trabajadores para que el centro se mantenga en pie aun sabiendo que tienen razón en sus reivindicaciones. Su trabajo no es ser los perros guardianes de la empresa sino gestionar la huelga respetando el derecho de los trabajadores. Ni más ni menos.

 

 

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