El próximo 26 de mayo los ayuntamientos tienen que pasar la reválida de las urnas y creo que es el momento de corregir el fallo que por la traición de algunos supuso el cambio de José Luis Fontaniella por lo que hemos tenido estos cuatro años. La candidatura del Partido Popular es, tanto hoy como entonces. la más fuerte, con mejor criterio y programa, de cuantas concurren el 26M, y la única que puede devolver el color a una Cangas del Narcea gris.

Quiero agradecer en esta entrada la confianza depositada estos cuatro años en mi por José Luis Fontaniella y desearle, porque su suerte es la de todos, que sea el próximo alcalde. Motivos no nos faltan para desearlo, sobre todo, porque tenemos el ejemplo penoso de estos cuatro años de mentiras, sectarismo y abandono. Cuatro años de beneficio personal para unos pocos y de dejadez para el resto.

De haber seguido Fontaniella en 2015, y sin que un traidor a los suyos pervirtiera el voto de casi 400 personas, el Matadero estaría construido, el cementerio Municipal ampliado y pueblos como Abanceña o Cerecedo asfaltados. Eran muchos los problemas pero también había voluntad de plantear soluciones. Hubo proyectos que el alcalde abandonó porque eran del PP, sin importarle lo más mínimo que los vecinos eran de Cangas del Narcea y no de un partido concreto.

De haber seguido Fontaniella no hubiera habido concejales cobrando 2000 euros al mes que reasfaltarían su pueblo (dónde viven y que había sido asfaltado hace mas o menos 10 años) y harían una plaza, mientras otros siguen en tierra. De seguir el PP en 2015, el interés colectivo estaría antes que el personal.

El alcalde haciéndose el gracioso en un Pleno dónde rechazó rebajar tasas y reducir impuesto de plusvalías.

De seguir Fontaniella el IBI se hubiera bajado, así como las tasas municipales, en especial a discapacitados, como hemos propuesto en su momento y el alcalde, Biblia en mano faltando al respeto y burlándose de la institución, desestimó para desgracia de los que lo necesitaban.

De seguir Fontaniella en 2015 no se hubiera tolerado la chapuza de arreglo en la AS-15 que, no hace mucho, nos tuvo a todos dando saltos, y que ahora, cuando se supone que terminada, nos deja una carretera que dónde estaba bien, esta peor, y dónde estaba mal, pronto estará igual que antes.

Con el PP en la alcaldía el traslado de Salud Mental hubiera sido una realidad pues la comisión de liquidación necesaria para liberar el inmueble se hubiera celebrado. Aseguro que no se hubiera paralizado durante cuatro años para beneficiar los trapicheos del alcalde vecino.

El centro de Salud no se hubiera abandonado y la residencia del ERA se exigiría en lugar de hablar de ella solo cuando al Principado le viene bien por campaña electoral. Se prometió empezar en 2019, hemos cedido los terrenos pero no sabemos ni el proyecto.

Con otro alcalde no tendríamos a unos concejales que utilizan para medrar las instituciones, sometiendo el interés general al de su partido en Oviedo. Tampoco unos cargos públicos infames a los que el Consejo de Transparencia les obliga a entregar información. Con otros no habría que pelear por tener derecho a la transparencia.

Todo esto lo sé, porque de 2011 a 2015 fue lo que hubo. Un alcalde decente que salvó, y no exagero, el Concejo tras la ruina de Izquierda Unida y que aun así, sin dinero, puso en marcha los proyectos que Cangas del Narcea necesitaba. Un alcalde que pagaba las facturas como bien puede asegurar todo autónomo.

El 26 de mayo hay que votar entre repetir la nada de estos últimos cuatro años que solo han servido para perder subvenciones y faltar al respeto a la inmensa mayoría que no pensaban como ellos, y que se les abandonó; o que la dignidad, decencia y el trabajo vuelvan a estar en el ayuntamiento a jornada continua. Yo lo tengo claro y por eso votaré por Fontaniella.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *