En primer lugar, me gustaría dejar claro dos cosas: la primera que deseo que la escuela de Cibuyo se arregle; y la segunda, que la idea del Plan del Suroccidente no es nueva, pero tal y como está planteada al final solo beneficia a la Consejería de Educación. Que desee que todo vaya bien y que todo se solucione satisfactoriamente para la comunidad educativa, así como que haya planteado mucho antes que el señor alcalde esta posibilidad del Plan del Suroccidente, no me evita el pensar que, tal y como está planteado por parte del Ayuntamiento, estamos ante otra tomadura de pelo del socialista José Víctor.

Cuando oigo al alcalde mentir diciendo que la consejería ha cambiado de propuesta, mientras Mieldes sigue cerrado y se niega a pagar el arreglo de Cibuyo teniendo que asumirlo Cangas del Narcea con fondos que son para impulsar el concejo, no para suplir el trabajo del Principado, pienso que nos están tomando el pelo nuevamente a los cangueses.

De todas formas, esta impresionante idea que parece haber alumbrado el alcalde de cargar el arreglo de Cibuyo al Plan del Suroccidente, no es nueva ni es suya. En esta línea, el pasado 26 de febrero de 2016, en una entrada que titulé: “Un mes vendiendo humo”, hice la siguiente reflexión:

“No cierren las escuelas porque aparte de no volverse a abrir, estamos diciendo a los jóvenes, al futuro, que la zona rural es un sitio incompatible con criar hijos y fundar una familia. Si mandamos ese mensaje, es inútil que hagan planes para asentar población en el suroccidente.

Esos aquelarres socialistas, con el Consejero de la Presidencia a la cabeza, para decidir cómo evitar que los vecinos de Cangas, Degaña, Ibias, Allande y Tineo, nos convirtamos en una especie en extinción, serían mucho más eficaces, si como primer punto, se incluyera garantizar una educación de proximidad. Primero ofrecer calidad de vida, sin eso difícilmente se convencerá la gente, que vivir en este paraíso es compatible con formar una familia.”

Posteriormente, el 14 de abril, cuando se confirmó desde la Consejería que se cerraba Mieldes, en una entrada titulada con el original nombre de “Mieldes se cierra”, arrojé la siguiente idea:

“Tenemos un plan del suroccidente en marcha, que hasta ahora solo ha servido para que el alcalde de Cangas del Narcea se junte con sus compañeros de carné de vez en cuando para poner cosas en común, pero cobrando dietas. Hagan que esas quedadas de socialistas, que al fin y al cabo pagamos todos, sirvan para algo y no solo para asentir ante lo que dice Guillermo Martínez, a la sazón, enviado del Principado de Asturias a esos aquelarres. Hagan reuniones donde la gente vea resultados y no solo las notas de prensa que emiten después de cada una de las reuniones, donde dan muestra de que lo mejor que saben hacer es prometer y dejarlo todo a medias.

Me gusta sumar, y como ya me imagino a José Víctor salivando por poder recortar o corromper mis palabras, las matizo.

Sin reducir otras partidas ni descontar nada del plan, añadan más fondos al mismo pero destinados específicamente a educación, al mantenimiento de las escuelas rurales con futuro. Dejen a un lado los chiringuitos, en forma de empresas públicas, que tanto gustan al PSOE y que le sirven para la compra de votos a cambio de favores. Olviden su red clientelar por una vez, y deriven dinero a donde hace falta, a la educación de los jóvenes que, por vivir donde ha vivido siempre su familia y no querer olvidar sus orígenes, quieren estudiar en casa. Cerca de casa y no madrugando para ir por carreteras peligrosas en invierno.”

También añadía más abajo:

“Hagan que en ese plan se incluyan partidas adicionales para la educación en el suroccidente, y evitar, que colegios con futuro como el de Mieldes se vean abocados al cierre por una fría norma que dice que con menos de tres echamos el candado, dando igual que en 2 años vuelvas a niveles óptimos. Aporten fondos para una reforma de los centros para que los niños no sientan que son alumnos de segunda. Un alcalde debe buscar soluciones y el de Cangas del Narcea solo busca excusas, busca justificación para el gobierno regional en lugar de soluciones para la gente de aquí.”

Si hago este ejercicio de memoria, no es porque desee mirarme el ombligo sino porque esta idea brillante del señor alcalde de cargárselo todo al plan del suroccidente, además de no ser suya (copiar a los demás se le da mejor que solucionar problemas) nace de la negativa del consejero a hacer frente a sus obligaciones para con el municipio. Es una idea desesperada de alguien incapaz de imponerse y defender a sus vecinos.

Mieldes lo cierran porque aplican una norma rígida en su propio interés sin tener en cuenta las peculiaridades del caso, pero Cibuyo lo cierran porque en Cangas del Narcea no tenemos derecho a inversión en Educación, y si lo queremos abierto lo tenemos que pagar nosotros. Nuestro derecho a inversión pública por parte de la administración de ámbito superior, se denomina “Plan del Suroccidente”. Al final, por muchos ideas que pretenden desarrollar, si no se dotan de dinero adecuadamente y no se destinan a cosas nuevas sino a mantener lo existente, gastando los fondos en la inversión corriente del Principado de Asturias, resulta que nos quedamos como estamos.

El Plan del Suroccidente se está usando para poner transporte de Cerredo, Ibias y Degaña al instituto de Cangas del Narcea; y ahora, si hacemos caso al mentiroso alcalde que nos tocó en suerte, y que no se pone de acuerdo con su Teniente de Alcalde, nos toca también reponer un tejado caído en 2014. Deberían explicar los responsables socialistas, si todo encaja en ese plan de dinamización, ¿Qué invierte la Consejería en Cangas del Narcea? ¿Cuándo se cae un tejado en Oviedo lo arreglan o esperan aun plan especial de inversión?

Por desgracia sucede lo que ya pronosticamos. La Consejería se mantiene firme, su idea es cerrar Cibuyo porque no va a invertir dinero, y al final, quien lo acaba poniendo es el Ayuntamiento. Los tiempos en que se defendían los intereses de Cangas del Narcea, obligando al gobierno regional a poner los recursos necesarios se terminaron. Hoy, de tener que cambiarse el tejado del Maestro Casanova, sería el Ayuntamiento el que lo pagaría y por tanto, los cangueses con nuestros impuestos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *