Bandwagon, es lo que vulgarmente se conoce como subirse al carro. Es un fenómeno propio de la psicología conductual, que se explica como: una tendencia ganadora, por el simple hecho de serlo, se convierte en aún más ganadora, es el efecto arrastre. Esto lo conocen bien los profesores de Ciencias Políticas, y podemos dar fe que lo usan en su favor.

Basta que digas, como hace Pablo Iglesias cada vez que le ponen un micro delante, que estas subiendo, lo repitas machaconamente, y mandes a tus huestes a falsear encuestas en internet, para que lo que hasta ahora era un cuento chino se convierta en realidad. PODEMOS no ha cambiado en nada su discurso desde que empezó la campaña (bastante lo hizo antes porque desde las europeas no lo reconoce ni Dios), y sin embargo, desde que Pablo Iglesias dice que remontarán, y los medios, interesados en que haya más pelea lo amplifican como si fuera cierto, ahí tenemos a los morados comiendo espacio al PSOE y a Ciudadanos. Lo del PSOE se explica porque su líder está desnortado y desquiciado, como pudimos comprobar en el último cara a cara; mientras que lo del partido de Albert Rivera, se entiende porque compiten por el mismo público objetivo.

Las propuestas de los morados son las mismas, es decir, ninguna. No hablan de como pagar a los acreedores de España, como pagaran los subsidios que reparten como caramelos en cabalgata de Reyes Magos, como harán para abonar la nómina de tantos empleados públicos como quieren tener, y de como harán para que la gente pague sus facturas, si resulta que el no hacerlo solo provoca que sea el Estado el que lo haga por uno con los impuestos de todos. No cuentan nada de como harán para acabar con el fraude fiscal, porque decir que acabarás con él, inventando cifras sobre la marcha, es un propósito pero no una solución en si misma. Ni una palabra de como harán que la gente contrate un empleado, si el hacerlo solo tiene obligaciones para el empresario y casi ninguna para el trabajador.

Aun así, como dicen que la gente los va a votar aunque vayan los últimos, y como sus huestes en twitter y Facebook logran que parezca que en lugar de cuatrocientos con tres cuentas cada uno, son 10 millones los que están por las redes, pues ahí estamos viendo como una realidad, lo que no es tal. Cosas de la psicología.

Con Ciudadanos sucede algo similar. Repiten que son el cambio una y otra vez, y que España lo necesita, para que la gente que no tenía esa necesidad, súbitamente la tenga y caiga en sus redes. Las televisiones nos ponen más Albert Rivera, que Telediarios. Solo le falta salir en el Tiempo o Los Deportes.

¿En qué va a solucionar ese “cambio” el paro? Pues parece ser que en nada. Ahora mismo creamos 1,2 millones, creciendo solo el 0,7, y dudo que Ciudadanos mejore el dato pues es inmejorable. ¿Y las pensiones, sanidad, educación e impuestos? Pues seguirán más o menos igual, menos los impuestos que cambiarán a peor. Tanto los directos como los indirectos

Con Ciudadanos podremos ir al cine más barato (si las salas traducen la supuesta rebaja del IVA cultural al precio de la entrada que aún está por ver), pero las lechugas tributarán como artículos de lujo, pues dejarán de estar sujetas al 4%. Mirándolo fríamente, un desde luego cambio es, pero no el que prometen.

También prometen que nos dejarán sin Alta Velocidad, y mira por donde, si me creo que en esta se den prisa por cumplirla porque toda Cataluña, y recordemos que de allí son, ya está conectada y para que necesitamos el resto ese “despilfarro” económico cuando ellos pueden dar un uso mucho mejor a esos fondos.

Por lo demás, el cambio se traduce en un contrato único solicitado por el FMI hace ya tiempo, y que desde el gobierno, pasando por sindicatos y terminando por los empresarios, lo ven como una mala idea. Es decir, ninguno de los sectores implicados lo quiere o lo desea, pero ciudadanos lo promete como la solución a todos los males de la sociedad. Por lo visto, el cambio, además de lo del AVE y las lechugas, consiste en sordera e ignorar a la gente.

En definitiva, mucho hablar unos sobre que van a crecer y acaban creciendo; otros que van a cambiar el país, y hasta ahora prometen cambiarlo a peor; y en medio, los problemas del hoy, por culpa de los de ayer, resolviéndolos el Partido Popular.

No quería terminar sin recordar, que los que aún quieran subirse al carro vencedor, sepan que este no es el de PODEMOS ni Ciudadanos, ni por supuesto, un PSOE en liquidación por cierre. La opción preferida por los españoles, sigue siendo el Partido Popular. Por algo será.

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