candidatos22-660x371En el momento de escribir este post, 9 de abril de 2015, estamos enfilando la cuenta atrás para lo que serán unas nuevas elecciones municipales y autonómicas para los asturianos. Unas votaciones, donde podremos volver a decidir que Asturias queremos, en clave autonómica, y que concejo queremos,  si hablamos en clave municipal.

Ambas cuestiones, unidas nuevamente en las urnas después de esas elecciones en 2012, cuando no tocaban, y que gracias a la incapacidad de Álvarez Cascos para dialogar, consensuar y ceder, nos obligó a los asturianos a tener que elegir nuevamente presidente, permitiendo, que en rio revuelto,  un gobierno de socialistas en minoría, pescara lo suficiente para mantenerse 3 años más, para desgracia de la región.

 Permitió la torpeza de Cascos, que gobernaran los perdedores de las primeras elecciones ayudados por partidos, que como bien pronto demostraron,  no habían facilitado un gobierno del PSOE para los asturianos sino para sus fines partidistas. Prueba de ello es que votaron a Javier Fernández, no para que luchara contra el paro, sino para que hiciera una reforma electoral que cambiara las reglas del juego a su favor. Tan claro quedó que los asturianos no éramos los destinatarios de las políticas de este triunvirato, que en cuanto no hubo reforma electoral, no hubo tampoco presupuestos y el romance se acabó, condenando a Asturias a  una prórroga de las cuentas de 2013.

Hoy, cuando falta mes y medio para las elecciones que nuevamente decidirán nuestro futuro, son muchas las incógnitas y mucho el ruido. Son más, quienes corren a decir que tienen las soluciones para todos los males, que los que realmente las aportan. Entre los nuevos partidos que todo lo saben pero nada dicen, y los que llevan 20 años en el gobierno regional, que dicen mucho pero nada hacen; los asturianos no vamos a  encontrar la solución a nuestros problemas, como tampoco lo haremos entre los partidos que ante el menor problema, o cuando toca algo tan sencillo como hablar con otros (lo que viene siendo dialogar), corren a gastar millones en unas nuevas elecciones. Los asturianos podemos votar al PP, y apostar por impuestos bajos, políticas orientadas al empleo, inversión en infraestructuras rentables, búsqueda de nuevas vías productivas sin olvidar las viejas; o seguir jugando a la ruleta rusa como hasta ahora y rezar porque no nos comamos la bala, nos toca pedir porque el viento cambie y vuelva a hinchar las velas o nos vamos a la deriva.

Con el PSOE sabemos lo que hay. Tenemos una región donde morirse, si de por sí ya es malo, encima resulta que es muy caro; somos una Comunidad autónoma donde, a pesar de tener unas comunicaciones lamentables, escuchamos pacientemente como un consejero del gobierno del PSOE dice que las líneas aéreas no son importantes para atraer turismo; No tenemos ya el IRPF más alto de España (aunque si seguimos en los primeros puestos) porque Mercedes Fernández presionó para bajarlo como hizo Mariano Rajoy con la cuota nacional, demostrando asi, que el tradicional pensamiento socialista de que con el trabajo y las rentas de otros, se pueden hacer las cosas es una forma de verlo y desde luego, no es la mas justa. Nuestra región  ha tenido la inversión frenada, el paro hacia arriba mientras que la competitividad de nuestras empresas iba hacia abajo, al igual que el PIB que sigue sin levantar cabeza. Asturias bajo gobiernos del PSOE no ha hecho más que empobrecerse, y ya va para 20 años esta situación.

Ahora mismo, estamos a mes y medio de que nos vuelvan a preguntar que queremos. Si seguir como hasta ahora, con nuestros jóvenes huyendo por el Negrón, o cambiamos y ponemos un gobierno serio, que viene con la mochila llena de ideas testadas y  con resultados probados. Nos tocará responder a la pregunta, ¿Ponemos a quien nada ha demostrado como PODEMOS y Cs, o apostamos por el Partido Popular que sacó  a España de dos crisis con esta? ¿Damos por buena  su cantinela de que no son como el resto o les exigimos que comparen menos y se muestren más? El cuento de lo malos que somos nosotros y de lo buenos que son ellos, dura lo que dura y desde luego no es eterno. Quieren parecer tan buenos, que solo les falta afirmar que han convertido el agua en vino para que les monten una religión a su alrededor.

Nos toca decidir si ponemos a quien ha creado 400.000 puestos de trabajo en España en el último año, o seguimos con el PSOE y dejando que utilicen nuestra región para hacer oposición al gobierno central, con nuestro dinero,  a través de convertir la vida política asturiana, con  recursos al Tribunal Constitucional por cualquier medida de Rajoy, en una suerte de serie de abogados donde cada día toca un caso nuevo.  Podemos fiarnos de los de siempre, que seguro dará los mismos resultados, o cambiamos y dejamos de apostar por el socialismo de subsidio y puño en alto que tan bien le vino a Villa.

Mes y medio para votar entre UPyD, o lo que queda de ellos, o una Izquierda Unida sin identidad y desarbolada, donde sus dirigentes, los que no han sido inhabilitados por fraccionar contratos, están buscando una forma de hacer campaña y encontrar algún voto que no se haya ido ya para PODEMOS.

Si España con el Partido Popular ha salido de la UCI, y ya estamos bajando a planta, en Asturias no nos merecemos seguir con este tratamiento de socialismo en vena; tampoco nos merecemos curanderos, falsos médicos o marionetas de políticos que dicen que se retiran, cogen su títere y fingen este los nombra secretario general. Podemos votar a quien dialoga y hace que nos bajen los impuestos, como Mercedes Fernández,  o a quien los sube y luego pretende bajarlos el día antes para aprobar el examen de los ciudadanos, como Javier Fernández. El 24 de mayo, podemos desterrar el socialismo, y con él, la dejadez, la dsidia y la torpeza; o aprovechar los años venideros para resucitar una región que en su día fue el motor de España. La decisión en nuestra papeleta.

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