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Podemos pierde la gracia

Ayer todo el mundo se reía de la elementa de PODEMOS que en un alarde de ingenio y talante, dijo que los ciudadanos decidirían si celebrar la Semana Santa sevillana. Al principio, repito, todo fueron chanzas y bromas sobre este particular, y la ignorancia de este sujeto.

El problema empieza a perder su gracia cuando gente a la que se le cree razonable (amigos míos inclusive), gastan energías en justificarlo y defenderlo, convirtiendo lo que debería ser una broma de mal gusto, o una estupidez propia de quien solo ha leído panfletos del 15M, en un asunto bastante más peliagudo. Lo que es un ejemplo de ignorancia, se convierte en la amenaza de un recorte de derechos fundamentales.

Es imposible suspender la Semana Santa por acuerdo de los ciudadanos sevillanos, incluso es muy difícil suspenderla, por acuerdo del resto de españoles. Es más, me atrevería a decir, que es material y formalmente imposible, salvo que España mañana sea una dictadura totalitaria y abandonemos todos los protocolos y acuerdos en materia de Derechos y Libertades.

La libertad religiosa es un Derecho fundamental, que no podemos ceder ni nadie nos puede quitar. Es así, tanto en nuestra Constitución, como en los tratados de la UE, como en los acuerdos internacionales suscritos en el ámbito de la ONU.

La Constitución Española en su artículo 16 puntos 1 y 3,, reconoce el derecho a la libertad religiosa:

1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

El artículo 21:

1. Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa.

2. En los casos de reuniones en lugares de tránsito público y manifestaciones se dará comunicación previa a la autoridad, que sólo podrá prohibirlas cuando existan razones fundadas de alteración del orden público, con peligro para personas o bienes.

Y por último en el artículo 22 se reconoce el derecho de Asociación.

¿Como va esta señora y cuantos le ríen las gracias prohibir las procesiones?

Tengo derecho de reunión, tanto pública como privada, y en la vía pública previa autorización. Tengo también derecho a profesar mi Religión, tanto públicamente como en privado; el 16.3 incluso obliga al estado a colaborar conmigo para que pueda disfrutar de ese derecho. Por supuesto tengo derecho de Asociación que me permitirá pertenecer a una cofradía.

Basta ya de tanto anticlericalismo barato que saben, o deberían saber, que es imposible de ejecutar pero que demuestra, somos muchos los que ya avisamos en su momento, que por mucho doctorado que manejen los líderes, o no se han leído la Constitución o no tienen pensado respetarla.

Pero no solo de Constitución española vive el hombre. Si acaso, tanto que gusta el señor Pablo Iglesias, hablar de tratados internacionales, me vienen dos a la cabeza que quizás arrojen un poco más de luz sobre la materia que discutimos, que más allá de Religiones y procesiones, aquí ya se discute la libertad de conciencia de cada uno de nosotros.

La Declaración Universal sobre Derechos Humanos de 1948, en su artículo 18 dice textualmente:

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

El mismo artículo, pero esta vez del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, firmado en Nueva York en 1966, dice:

Artículo 18

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; estederecho incluye la libertad de tener o de adoptar la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o sus creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de los ritos, las prácticas y la enseñanza.

2. Nadie será objeto de medidas coercitivas que puedan menoscabar su libertad de tener o deadoptar la religión o las creencias de su elección.

3. La libertad de manifestar la propia religión o las propias creencias estará sujeta únicamente a las limitaciones prescritas por la ley que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos, o los derechos y libertades fundamentales de los demás.

4. Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

No nos engañemos, lo que persigue PODEMOS y demuestran cada vez que hablan, es que con la excusa de lo que llaman democracia participativa pretenden colarnos por la puerta de atrás una restricción de nuestros derechos individuales o ponerlos a disposición de los demás, que luego ya se encargarán ellos de que los perdamos y la culpa sea mancomunada. Corremos el riesgo de pasar de disfrutar de libertad de conciencia a que la mayoría nos diga que pensar.

Sería muy triste que después de 35 años de libertad, voluntariamente lo cambiáramos por una dictadura, por muy popular que esta sea. Nos guste o no, los derechos que hemos ganado y defendido, no se pueden dejar en manos de quien los desconoce. La voluntad popular no puede privarnos de algo tan básico como es tener libertad de pensar y creer (o no creer) lo que nos de la real gana y estar orgullosos de ello.

Publicado enPolítica

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