El socialismo tiene la mala costumbre de contaminarlo todo para perpetuarse en el poder a través de hacerse imprescindible. Lo hace principalmente con políticas populistas que, con la excusa de luchar contra la pobreza lo que hace es eternizarla para, cada cuatro años, volver a ofrecerse como solución. Es conocido que, algo que deberían aprender las tabacaleras, no es bueno acabar con tus clientes y con la gente que te compra, en este caso, el discurso. Otra forma de perpetuarse en el poder es creando una red clientelar en la que te voten, no solo a los que enchufes, sino los que quieren tener la oportunidad de entrar enchufados. Y, por último, manipulando las encuestas y la voluntad de los votantes. En este último punto, encaja la mentira del CIS contada ayer y que reúne dos de los tres presupuestos anteriores, enchufado socialista que manipula encuestas.

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