El título no es casual, y no se refiere en exclusiva a la incapacidad de este señor para representar a nadie que no sea a sí mismo, por sus opiniones xenófobas, racistas y propias de los pasados años 30. La nulidad de este señor, insisto, no viene solo de su incapacidad para liderar un gobierno que una en lugar de continuar con la fractura, sino que proviene de que, en su exceso de originalidad, el acto de su toma de posesión, desde un punto de vista exclusivamente jurídico, es nulo de pleno derecho.

El señor Torra al repetir la fórmula del fugado Puigdemont ha repetido sus mismos errores. El 10º presidente de Cataluña (lo de ser el 131º la Associació d’Historiadors de Catalunya lo desmiente) tomó posesión de su cargo con la fórmula: “Prometo cumplir lealmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalitat con fidelidad al pueblo de Cataluña representado en el Parlament”, evitando cualquier referencia a cumplir la Constitución. Por lo visto siguen negando que es la propia constitución la que legitima su existencia.

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