A los que llevamos ya dos años y medio lidiando con el ayuntamiento incapaz en que se ha convertido el consistorio de Cangas del Narcea, gracias a la inestimable colaboración de FORO Asturias, no nos sorprende ni lo más mínimo las mentiras del tripartito. Han llegado a la alcaldía impulsados por la traición a sus votantes y compañeros de un concejal de FORO Asturias, y que menos que mantenerse en ella usando lo único que tienen: la mentira. En esta ocasión han buscado una más elaborada, implicando a la Sindicatura de Cuentas que se ha revelado como lo es, un instrumento al servicio del PSOE para salvar las posaderas de los alcaldes que, como en este caso, son tan mezquinos, y dedican tanto tiempo a tretas de bajos fondos, que no les queda sitio para ser eficaces y trabajar en pro del vecindario.

En agosto de 2016 la Sindicatura de cuentas, órgano se supone que imparcial, acudió al rescate del discurso de José Víctor que hacía agua por todos lados, y emitió un informe duramente contestado por el propio interventor municipal. Ni los profesionales municipales daban crédito a lo que ahí se decía, pero como le venía bien, el alcalde que nada hace y parece que le sobra tiempo, dedicó demasiado en redes a publicitar lo que era, siendo generosos, un error, siendo realistas y conociéndolos, una mentira orquestada.

Poco después, como había que mantener la farsa y aprovechar el viaje, intentaron enfangar la gestión de Fontaniella al frente del ayuntamiento omitiendo información al Tribunal de Cuentas que hubiera supuesto, como así fue, en cuanto la recibieron, el archivo de cualquier tipo de diligencia. Era evidente que nada había, por mucho que desde el ayuntamiento intentaron que lo pareciera.

En su resolución, el Tribunal de Cuentas afirma cosas gravísimas como que el Ayuntamiento de Cangas del Narcea “no ha contestado al requerimiento de información que esta instrucción le ha dirigido”, es decir, no ha enviado la información que tenían y que hubiera dado lugar al archivo de las diligencias, y en su lugar, mantuvieron un proceso que, dicho sea de paso, supuso un jornal para un abogado de la FSA que el propio ayuntamiento contrató para llevar este caso.

No solo tenía en su poder facturas que desmontaban los argumentos de la sindicatura, y que no envió porque su objetivo, lejos de la justicia, era inventarse un procedimiento que no existía, sino que además ese procedimiento inventado nos costó dinero a los cangueses en honorarios legales para amiguetes del partido.

Pero la sindicatura no lo ha hecho mejor, porque en la línea de lo anterior, tampoco aportó facturas, aunque en este caso cabe la posibilidad que quien se lo ocultara fueran los mismos que se negaron a facilitar al Tribunal de Cuentas su labor fiscalizadora. El Tribunal de Cuentas afirma, respecto a las facturas aportadas por Fontaniella: “resulta que hay facturas aportadas por este último que no aparecen entre las remitidas por la Sindicatura”. ¿A que juegan unos y otros?

Han sido mezquinos y ruines, no solo por jugar con la honorabilidad de las personas, sino por instrumentalizar lo que deben ser herramientas imparciales al servicio de los ciudadanos. La Sindicatura de Cuentas se define en el artículo 1 de su Ley (Ley 3/2003, de 24 de marzo) como el “Órgano al que corresponde el control externo de la actividad económico – financiera del sector público autonómico” y más abajo, en el apartado 3: En el desempeño de sus cometidos, la Sindicatura de cuentas actuará con pleno sometimiento al ordenamiento jurídico y gozará de total independencia funcional para el cumplimiento de sus fines”. Está claro que ni lo primero ha hecho con eficacia ni, lo que es sin duda más grave, se ha movido con la independencia a la que está obligada.

No existía desfalco ni irregularidad y la deuda era la que se contaba ¿Por qué entonces la Sindicatura contó tan mal? ¿Por qué se fijó en un contrato del año 93 que pasó por alto en su anterior fiscalización en 2007? Y sobre todo ¿Por qué contó la mentira que quería el alcalde que contara?

Estos interrogantes evidencian manipulación política de la labor fiscalizadora, y la argumentación que hace el Tribunal de Cuentas en el archivo de sus diligencias, pone de manifiesto un intento de obstrucción a la misma y de incriminación de un rival político, por parte de quien ha obtenido el peor resultado electoral de su partido en Cangas del Narcea y que, si hoy es alcalde, es solo porque ha pactado con los orgullosos herederos de quien arruinó este concejo y hoy está en el juzgado, este sí, acusado de 3 delitos penales, y, como olvidarlo, por la traición del concejal de FORO Asturias a sus amigos, vecinos y votantes.

La dimisión es la única salida digna que le debiera quedar a quien, en lugar de trabajar políticas para Cangas del Narcea que aporten empleo y mejoren la calidad de sus vecinos, pierde el tiempo en buscar conflictos inexistentes y culpas en lo que ha sido, y una vez más ha quedado demostrado, una gestión eficaz, honrada y que ha salvado al concejo de la ruina de sus socios. Intenta manchar el trabajo que le permite ir hablando de superávit. La dimisión es la única salida digna, y por eso estoy seguro que no la cogerán.