En el pleno del pasado miércoles, hemos podido asistir perplejos a otro maniobra de distracción de un equipo de gobierno sin proyecto y que administra Cangas del Narcea a trompicones. A un espectáculo pirotécnico con el que rellenar los plenos municipales, cuando no se tienen propuestas ni intención de tenerlas.

El equipo de gobierno al completo, con la única ausencia de FORO, pero que para nada nos puede hacer dudar de la capacidad y buena voluntad del concejal de Cascos de levantar la mano cuando se le mande, presentó una “propuesta” de congelación de tasas que, siendo claros y sinceros, no es más que malgastar los dos folios en los que iba escrita.

Las tasas están congeladas desde 2013, y así seguirán salvo que, de acuerdo con el procedimiento adecuado, se modifiquen las oportunas ordenanzas. Es decir, votar lo que se votó el miércoles, es como si sometemos a consulta el amanecer del lunes próximo, votemos sí, no o abstención, amanecerá seguro.

Prueba de la pérdida de tiempo, y dinero de los cangueses, a los que no somete nuestro regidor, es que ni siquiera es necesario de informe técnico pues no tiene impacto alguno en gastos ni en ingresos, ni modifica en nada el ordenamiento jurídico, es en resumidas cuentas, nada, la nada más absoluta. Una maniobra torticera para darse autobombo, porque como de obras y proyectos anda escaso, solo le queda vender humo y las decisiones fruto del trabajo de otros.

El alcalde haciéndose el gracioso en un Pleno dónde rechazó rebajar tasas y reducir impuesto de plusvalías.

Desde el PP nos hemos abstenido porque no pretendemos congelar las tasas, queremos bajarlas, no queremos mantener los tributos sino reducirlos. En 2016, este mismo equipo de gobierno bloqueó una rebaja del 15% del IBI (la contribución) para todos los cangueses, y más recientemente, en junio, convirtiendo el salón de plenos en un salón del Reino de los Testigos de Jehová, nuestro alcalde más dicharachero votó en contra de reducir las tasas que pagan los discapacitados y en contra de reducir el impuesto de plusvalías, declarado inconstitucional en varias ocasiones, cuando no se produzcan incrementos de valor.

Estos mismos que ahora vienen con cuentos y congelaciones, no han dudado en exprimir la gallina y subirse los sueldos en 60.000 euros anuales, ni en paralizar proyectos de arreglo de carreteras, por lo tanto, no solo hay margen para congelar, lo hay para reducir. Es lo que queremos y es lo que pediremos.

Si necesita un relleno a los plenos municipales puede llevar proyectos nuevos empezando por un presupuesto que contemple inversión nueva y dejar de vender la inversión que planeó para 2016 y que hemos visto que ni en 2 años seguidos ha sido capaz de desarrollar en su totalidad, a pesar de ser muy inferior a la planeada en los últimos presupuestos del Partido Popular. Y ya que estamos, a ser posible, esa inversión que sea en algún sitio más que el pueblo de la Teniente Alcalde.