Hoy me tienen harto. Está muy bien la administración electrónica, pero alguien debería preocuparse un poco porque funcione correctamente. He perdido una tarde que ya nunca recuperaré para encima no haber conseguido lo que buscaba. Igual la culpa es mía por tener un ordenador que no haya vivido dos guerras mundiales, o al menos, que no use Windows 95. Quién sabe. El caso es que a veces, relacionarte con la administración es más difícil que entender a un nativo americano hasta arriba de agua de fuego.


En la disposición adicional de la Ley 40/2015, se dispone la creación de una Comisión Sectorial de administración electrónica que “dependiente de la Conferencia Sectorial de Administración Pública, es el órgano técnico de cooperación de la Administración General del Estado, de las Administraciones de las Comunidades Autónomas y de las Entidades Locales en materia de administración electrónica”. Entre sus funciones estará “Impulsar el desarrollo de la administración electrónica en España”. Anda que no le queda, viendo como está de desarrollada y lo bien que funciona.

Un ejemplo del atraso y la desidia con la que se gestiona la administración electrónica, se plasma en la infinidad de bugs, incompatibilidades y cuelgues de web y sistemas que presenta cualquier administración. Pregunten a los interinos en Educación

He sufrido en mis carnes lo que supone relacionarse con la administración al intentar solicitar un un Certificado de Actos de Última Voluntades que necesito.

En primer lugar, hay que decir que existe la posibilidad obtenerlo online, y la facilidad de conseguirlo es proporcional al gusto por el estilo de vida Amish del usuario. Por paradójico que resulte, cuanto más actualizado estés, y en muchos casos más seguro como recientemente ha puesto de relevancia el virus Wannacry, más te costará acceder a los servicios que se prometen.

La dirección dónde obtener el ansiado certificado ante el Ministerio de Justicia es: http://www.mjusticia.gob.es/cs/Satellite/Portal/es/servicios-ciudadano/tramites-gestiones-personales/certificado-actos-ultima#como. También, por lo expuesto, deben saber que para atreverse con este trámite hay que tener el valor de Ángel Cristo o lo dicho: un ordenador coetáneo al de Touring de 1936. Paciencia y tiempo libre, también son necesarios porque si lanzamos el ordenador por la ventana, somos nosotros los que tenemos que comprar otro y nada solucionaremos, además que tampoco es rápido el sistema.

Pues bien, he de decir, para ponernos en situación, que mi sistema operativo es un Windows 10, y dispongo de tres navegadores: Chrome versión 60, Firefox 52 y Edge. Con ninguno he sido capaz de realizar el trámite porque nuestra administración electrónica tiene un retardo de casi 10 años. El sistema operativo recomendado, es Windows 7 que vio la luz allá por 2009.

Captura de Google Chrome 60

 

Captura de Firefox 52

Pero como si con este retraso no fuera suficiente para preguntarse quien gestiona las compatibilidades informáticas, resulta que ningún navegador le sirve, sea antiguo como Firefox o moderno como Edge y Chrome, con todos da error. Es más quisquilloso que algunos participantes en First Dates y requiere uno anterior al que se tiene. La palabra “superior” que acompaña a los requerimientos es para que nos confiemos y perdamos tiempo, o nos sintamos culpable y que algo hacemos mal. Si te piden Chrome 59 “o superior” no vayas con la versión 60, te dará error.

Tras dos horas peleando, maldiciendo en Arameo, y preguntándome para que invertimos cientos de millones de euros en inversiones tecnológicas, si luego hay que acabar imprimiendo el formulario 790, cubrirlo a boli, ir a un banco de toda la vida a pagar y después, por fin, ir a Oviedo si vives en Cangas del Narcea a por un certificado y teniendo que llevar otro de defunción, que claro, como eres un moderno (en la versión web no es necesario), no tienes otra opción que ir a pedirlo a un registro con un horario fácil para la gente trabajadora.  El Registro Civil abre al público, si no lo han cambiado desde la última vez que fui, si es así, mis disculpas, de 10 a 14.

Después de haber perdido una tarde que podría emplearla en cosas más provechosas como, por ejemplo, ver crecer la hierba, solo he obtenido un cabreo de mil pares y la extraña sensación de que somos gilipollas.

Está claro que no se necesita más dinero para la administración electrónica, se necesita más seriedad, mas profesionalidad, y quizás más control en los contratos públicos. Como un día me dijo un amigo, el problema está que si Telefónica, INDRA, Capgemini o la que sea, recibe un contrato para llevar la tecnología de un Registro, Ministerio o Comunidad de Vecinos, al final estas empresas lo siguen subcontratando para abaratar costes y lo acaba haciendo mi sobrino en un garaje (o un ingeniero por 700 € con contrato en prácticas), mientras que de INDRA, Capgemini o Telefónica solo se ve la factura.

La tecnología avanza, cualquiera con Facebook verá como cada semana te bombardean con una actualización de su app, y sin embargo la administración lleva un lag de 10 años. No conozco a nadie que, en algún momento de su vida, no haya sentido instintos asesinos y unas ganas irrefrenables de encontrar al listo que hace un sistema informático que no funciona salvo que pongas una vela a San Antonio. Al final, los que defendemos la tecnología, y la modernización de la administración nos quedaremos solos, y por desgracia, con razón y sin paciencia de la que disponer.