Una vez más, José Víctor Rodríguez sale en los medios a jalear la actitud del gobierno del Principado de Asturias, sin importarle ni lo más mínimo la infinidad de problemas sin resolver que existen en nuestra área sanitaria, y por supuesto, sin darle importancia a las quejas de los usuarios del sistema público de salud. Los que quieren dejar morir nuestro hospital, encuentran en nuestro regidor el mejor socio y aliado más fiel. El alcalde, en una enumeración dedicada a que lo poco parezca mucho, se olvida de matizar como a pesar de haberse invertido 185.000 €, no dejamos de ser la zona que se lleva la menor inversión. Por mucho que cuente hasta las tiritas que se han comprado, no podrá esconder las veces que se suspendieron operaciones, con pacientes ya preparados, por no tener anestesistas.

Esta actitud de cheerleader del socialismo asturiano, no hace más que evidenciar la distancia que existe entre lo que el alcalde considera que es su función: elogiar siempre y en todo momento al PSOE regional, con lo que en verdad debería ser: ejercer la representación de los vecinos en lo bueno y en lo malo

José Víctor Rodríguez se recrea en la renovación de las torres de laparoscopia, pasando por alto el pequeño detalle de su edad. Las torres que próximamente pasarán a mejor vida, tienen 23 años. Casi un cuarto de siglo y nos venden su cambio como trato de favor, cuando es, en realidad, una necesidad impuesta por su longevidad, y fruto de que los profesionales lo han peleado, demandado, y por supuesto, cuidado para que duren tanto.

El TAC, otro elemento en el que José Víctor intenta basar su defensa de lo indefendible, es la muestra, más que de la buena voluntad de la Consejería, de lo mucho que les cuesta tratarnos como al resto de asturianos. En Avilés y Gijón, por poner un ejemplo, deben estar tirándose de los pelos por haberse gastado 882.000 € (tenían un presupuesto máximo de 1,2 millones) en dos TACs, en el año 2013, para descubrir que hubiera sido más barato alquilarlo.

El TAC, se ha exigido desde 2014 por parte del Partido Popular, mientras que el PSOE de José Víctor, desde esa misma época, se ha limitado a esperar señales del gobierno regional para saber cuando podían mover los labios. Los profesionales en 2015 emitieron un informe donde, entre otras muchas cosas, se podía leer:

“En pacientes politraumatizados, su extremada lentitud en adquisición de las imágenes como en la presentación de las mismas en la propia consola del equipo obliga a realizar varios estudios, con múltiples avisos de previsión de calentamiento del tubo de rayos X, lo que obliga a disminuir considerablemente la cifra de miliamperios (mA) con el resultado de un estudio de ínfima calidad que dificulta sustancialmente el diagnostico”.

Increíble la parte que pone “… dificulta sustancialmente el diagnóstico”, pero aún lo es más que, a pesar de esta situación, rallando lo tercermundista, el PSOE no le echara narices y haya tardado más de un año en dar cumplimiento a su promesa de renovarlo. Por aquel entonces, mientras los profesionales, hartos ya, hacían pública la necesidad de un nuevo TAC, el alcalde lucia carnet del PSOE para fingir no darse por enterado.

A pesar del retraso, sigo pensando lo mismo que manifesté en la entrevista para el programa Cangas del Narcea en la Onda, cuando afirmé que era una buena noticia la licitación. No me caen prendas reconocer el hecho de que, por fin, la consejería socialista haya decidido escuchar a sus profesionales, y de paso, cumplir con su promesa de renovar el TAC. Lo que no es tan alentador, y no me gusta mucho, es que esa promesa se cumpla mediante un alquiler de máximo seis años (4 + 2).

De lo que no habla el alcalde, obviamente no le cuadra en su discurso de color de rosa, es de los problemas graves que sufrimos, y que no sabemos si veremos resueltos. Estos parecen importarle más bien poco, aunque incidan y afecten a la salud de los más pequeños, o sean antiguas reclamaciones sobre las que han vertido muchas promesas, y que muestran muy pocos avances.

En pediatría, el Consejo de Salud arroja muchas dudas. La primera, la discrepancia que existe entre lo que dicen las madres y lo que en el Consejo manifiesta la dirección del hospital. Según ellos no ha quedado ningún niño sin atender, ni ha habido retrasos, lo que choca con lo sostenido por las madres, y la lógica que dice que, con dos pediatras, tres desde fechas más recientes, no se puede hacer el mismo trabajo que con cuatro.

En segundo lugar, la falta de garantías de que todas las plazas se van a cubrir, está ahí. El gerente no puede garantizarlo porque el flujo de personal, el destino de cada una de las 17 plazas de pediatría, lo decide la consejería. En este punto, no podemos más que esperar que el gobierno socialista del Principado de Asturias, llegado el día, no nos recorte las plazas de pediatras en nuestra área sanitaria. Si lo hace, tenemos claro que nos vamos a oponer, lo que no sabemos en con cuantos más podemos contar en defensa de la sanidad. Con el PSOE local sabemos que no, ¿FORO Asturias? ¿Será más fiel a su pacto con el PSOE, aunque se incumpla diariamente, que a los cangueses? El tiempo lo dirá, pero lo vivido hasta ahora no es para albergar muchas esperanzas.